Propiedades del própoleo o própolis

Historia del propóleos como sustancia curativa

El uso del propóleos para fines curativos no es reciente, yaque, en las civilizaciones del antiguo Egipto y en Grecia, se conocían sus propiedades antisépticas y cicatrizantes y, por ello, lo utilizaban en aplicaciones para combatir numerosas enfermedades. Aristóteles, incluso, en su Historia de Animales, hace referencia a esta sustancia llamándola «remedio para las infecciones de la piel, llagas y supuraciones».

En Roma, también fue muy importante el propóleos, incluso se ve reflejado en su mitología cuando señala que Júpiter transformó a la bella Melisa en una abeja para que pudiera producir una milagrosa sustancia curativa: el propolis («defensor de la ciudad»).

Aparece, incluso, citada en el Corán y se tiene constancia de que los incas utilizaban el propóleos para tratar estados febriles.

En el siglo XX, la utilización de propóleos fue masiva en dos importantes contiendas bélicas. En la Guerra de los Boers (1899-1902), en África del Sur, y en la Revolución Rusa. En ambos casos, se aplicaba un ungüento a base de propóleos y vaselina sobre las heridas no sólo con un fin antiséptico, sino también cicatrizante y regeneradora de los tejidos.

Recientemente, se han efectuado estudios, especialmente en China, donde se ha podido detectar la eficacia que tiene el propóleos en el tratamiento de la hipertensión, la arteriosclerosis y las afecciones cardiacas.

Las investigaciones desarrolladas en América, Polonia y Rusia han demostrado algo que ya sabían nuestros antepasados; que mediante el propóleos se puede tratar el acné, la urticaria, el herpes, la formación de abscesos y otras dolencias de la piel.

Igualmente, se ha podido descubrir que el propóleos combate algunos tipos de bacterias, hongos y levaduras. Por ello, resulta un aliado contra afecciones como la otitis, faringitis, sinusitis, infecciones urinarias y periodontitis y al posee una actividad de antirradicales libres, inhibe los procesos oxidativos, lo que se posesiona como un elemento importante contra el envejecimiento.

La composición del propóleos

La clave, tal vez, de todas las propiedades curativas del propóleos se encuentra, según los especialistas, en los flavonoides que contiene, unos compuestos que se encuentran en todas las plantas -existen más de 300 variedades- y de los que se sabe que son unos importantes regeneradores del daño celular vegetal debido a sus propiedades antioxidantes.

Aunque su composición variará un poco de acuerdo del lugar donde se encuentre la colmena, en términos generales se puede señalar que el propóleos está compuesto por:

Resinas y bálsamos (50 – 55%)

Cera (25 – 35%)

Aceites volátiles (10%)

Polen (5%)

Sustancias orgánicas y minerales (5%)

Dentro de este último grupo, se han encontrado ácidos orgánicos, ácidos fenoles, compuestos aromáticos (cumarinas, flavonoles entre otros) y metales como el aluminio, plata y hierro. En su composición vitamínica destacan la protovitamina A y varias del grupo B.

Aplicaciones curativas con el propóleos

A continuación se presenta algunas dolencias donde la acción del propóleos resulta muy eficaz:

Remedio para el acné: Frotar el área afectada con una gasa en la que se ha vertidocuatro gotas de tintura de propóleos o el contenido de dos ampollas de propóleos.

Remedio para la úlcera bucal Realizar gargarismos con el contenido de tres gotas de tintura de propóleos en un vaso de agua.

Remedio para el dolor de muela Mojar una bolita de algodón con tintura de propóleos y colocarlo sobre el diente afectado. El dolor desaparecerá, en alrededor de veinte minutos.

Remedio para las infecciones de la garganta Realizar gargarismos con el contenido de tres ampollas de propóleos en un vaso de agua.

Otras aplicaciones del propóleos

En cosmética natural se utiliza, también, el propóleos para la elaboración de cremas de belleza (cremas de noche, leches desmaquilladoras, leches corporales y preparados antiarrugas), desodorantes, debido a su agradable olor y en lociones para el afeitado, se emplea por ser propiedades antisépticas y anestésicas.

Recomendaciones

No resulta fácil conseguir propóleos puro. Lo más frecuente es encontrar extractos en forma de pomadas, tinturas, ampollas y píldoras. En todo caso, se debe adquirir aquéllos que tengan un porcentaje de contenido mayor del 20%.

Algunas personas son alérgicas al propóleos. Debido a ello, se debe actuar con precaución a la hora de consumirlo como alimento y al usarlo de forma externa por primera vez, se debe probar en una pequeña zona de la piel para observar si, después de un tiempo, produce alguna urticaria o hinchazón.

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